sábado, 3 de noviembre de 2007

Capitulo I

Era invierno en Olidata. Pero los 7 grados bajo cero en la ciudad no impedían las ganas que tenían las niñas que cursaban tercero medio de ir de paseo a la nieve. Habían planeado este paseo casi dos años atrás, recién hoy podían llevarlo a cabo debido al recaudo de dinero retardado. En fin. Al parecer la más contenta era Emily, pues no conocía la nieve.

Emily era una joven de dieciséis años de edad, deportista. Sus padres murieron en un accidente automovilístico y desde entonces que vivía con su tía quien nunca estaba en la casa. Prácticamente vivía sola. Pero creo que no es el momento para contar su triste historia, falta decir que tenía dos mejores amigas q mas que amigas, eran sus hermanas: Elizabeth y Nathalie.

La cuestión es la siguiente. Emily nunca llegaba tarde a los lugares a los que tenia que asistir, excepto en uno de sus días mas importantes, el día del paseo a la nieve. Tres cursos viajaban en cuatro buses, en los cuales en uno de ellos, se encontraba Nathalie mirando por la ventana esperando ver a Anna doblar en la esquina. A su lado estaba Elizabeth escuchando música, en su mundo.

Emily corría. Le faltaban cinco cuadras y recién se había bajado del colectivo. Mas con los bolsos no aceleraba lo esperado. Al pasar la tercera cuadra, una señora de iglesia se apareció ante ella.

- Llevate esta imagen colgante, niña-.

Emily se asusto. Más bien la sorprendió, y que iba concentrada en llegar cuanto antes al colegio. Intentó ser amable.

- Lo siento, pero tengo prisa-.

- Pero te servirá, llevalo contigo – le dijo la mujer.

- Gracias, pero de verdad que no lo necesito, no creo en esas cosas.

- Deberías. Tómalo, por favor. Te la obsequio.

Emily no hallaba que decir. No tuvo otra opción más que aceptar la dadiva que la mujer le daba. Agradeció y salio corriendo a seguir su camino. La mujer la miró y se puso a orar mientras volvía a su puesto de rosarios.

La joven guardó la imagen en su bolsillo y corrió, corrió, corrió…

Y al fin llegó. Los buses estaban a punto de partir. Parecía una loca al llegar gritando “¡esperenme!” un millón de veces.

- Disculpa Emily, pero este bus esta lleno, tendrás que irte en el bus para padres – le dijo su profesor, el cual estaba a cargo del paseo. Emily no estaba de acuerdo, pues quería irse con sus amigas, no con un montón de señoras y señores aburridos, pero era el precio por retardarse tanto. >> Que más da, son un par de horas…no moriré si no estoy con Elizabeth y Nathalie un par de horas…<<.

A los cinco minutos, partieron todos los buses. Dos ellos iban primero con alumnas, después el de padres y luego otro de alumnas. Ese era el orden.

Emily se quedó pensativa ante el suceso que le había ocurrido ante de la partida. Nunca había visto a esa mujer, y se veía muy extraña. Era obvio que pertenecía a algún club de iglesia o algo relacionado con ella, pues su apariencia lo decía. A joven escuchaba música todo el rato. Iba sola en algún asiento del medio. Era muy antisocial en ese sentido. No le importaba conocer gente si no era necesario. Solo miraba la ventan mientras se acariciaba ese cabello castaño tan liso que le llegaba a los hombros y atravesaban sus ojos cafés.

Sin más, se le vinieron a la mente recuerdos pasados, tristes y felices. Recordó la primera vez que peleó con su tía, de ahí en adelante nunca estuvo bien la relación. También, cuando descubrió un nuevo mundo haciendo gimnasia y ejercicios que les tapaban su llanto y nostalgia. Y como olvidar el momento en el que conoció a Elizabeth al entrar a ese colegio. Se conocieron por Nathalie. Ésta la conocía primero, y se la presento a Emily. De ahí no pararon de hablar y de encontrar temas en común. Era extraño, porque Emily nunca había encontrado a alguien igual a ella, pero eso le agradaba, hasta que se convirtieron en las mejores amigas.

Pensaba y pensaba y entre tanto pensar se durmió.

Al despertar, estaba casi anocheciendo, las nubes eran rosadas y naranjas, pero era un día para que cayeran algunas gotas desde el cielo. Iban en la carretera cruzando una cuesta en la que bajo él había un río tranquilo que daba al mar. El mar se podía observar desde allí y se veía realmente hermoso. Llevaban dos horas de viaje y aun faltaba más o menos una hora. Tan lejos estaban así de la nieve.

Emily se preguntaba que estarían haciendo sus amigas en el bus de adelante, por lo menos deberían estar algo entretenidas hablando cosas divertidas y esperando llegar pronto al destino. Recordó nuevamente la imagen recibida antes de salir. La miró y observó claramente la imagen de algún ángel que desconocía. Luego, se la colgó al cuello y se la escondió tras su poleron. Sin embargo, después de esto, Emily se sintió algo mareada y con ganas de vomitar. Estaba pálida y nadie se fijó en ella pues estaba sentada sola. Se paró del asiento y caminó apresurado hacia el baño del bus. No pudo aguantar las ganas de votar todo lo comido antes por la boca. Por lo menos se sentía algo aliviada. Dejo pasar algunos minutos y luego se retiró del escusado. Algo estaba por pasar.

Al atravesar la puerta del baño, se pudo sentir una fuerte sacudida en todo el bus y la gente se asustó al igual que la joven. Sintieron una gran golpe por el lado izquierdo del bus, en el cual, en uno de los asientos se sentaba Emily. Sin comprender por que, el vehículo comenzó a ladease hacia el lado derecho lentamente. Emily se afirmaba de la puerta del baño, mientras presentía lo peor que les hubiera pasado durante el viaje. El bus comenzó a rodar cuesta abajo con dirección al río. Los buses de adelante se detuvieron al igual que el bus de atrás. Y expectantes, miraron la caída del vehículo sin poder hacer nada.

Esto era imposible de creer, y mas aun con la rapidez que ocurrió todo, de un momento a otro. La única estudiante que iba a bordo de éste bus, era Emily, la cual se impactaba en todo momento con los asientos, bolsos, manillas, personas, trozos de vidrios rotos.

La gente y las niñas que estaban presenciando el accidente, lloraban y gritaban de una manera impresionante, pues padres de algunas eran los que estaban dentro. Nathalie miró. Su madre estaba dentro de ese bus. Pero la joven no reaccionaba al momento, es decir, entraba en estado de shock. Las lágrimas le caían por la cara, mientras Elizabeth, la intentaba calmar y al mismo tiempo, trataba de salir de su bus para poder creer por su propia cuenta lo que estaba pasando. Ella no llevaba a ningún familiar ahí dentro, pero sí llevaba a su mejor amiga: Emily.

Mientras tanto, el bus se volcaba y rodaba hasta que se detuvo centímetros sobre el agua. Unas rocas amorfas lo detenían, pero apenas. Cuando al fin se acabó el movimiento brusco, Emily iba con tanta intensidad de un lado a otro que impactó con un vidrio, atravesándolo y quedando del cuello hacia arriba fuera del bus. Sus pies y piernas estaban atascados entre asientos, bolsos, otras cosas. Inclusive había un trozo de vidrio grande enterrado en su pierna izquierda, cubierto de sangre. Emily estaba consciente, pero no escuchaba a otra persona que lo estuviera. O era la única que había sobrevivido, o las otras personas estaban inconscientes.

Emily quedó de espalda a la roca, por lo tanto, el bus la aplastaba como nunca. Tenía sangre sobre su cabeza y su brazo derecho, el cual colgaba de la ventana. Su cabello colgaba en dirección al río y otra parte se apoyaba en un vidrio gigante que estaba sobre la roca. Su cabeza se encontraba a un poco mas de dos metros del agua.

Giró su rostro hacia su brazo sangrante y comenzó a llorar. Si no fuera por que sus piernas estaban atoradas, hubiera caído al mar y por lo menos, flotar un rato.

Emily era fuerte, y aún así sus lágrimas rodaban y se confundían finalmente con el agua del río. A lo lejos escuchaba llantos, y una sirena de ambulancia, y otra de policía. De a poco, empezó a escuchar gritos de personas que se encontraban en el bus hecho trizas. Se dio cuenta de que no era la única sobreviviente.

En la carretera, muchas jóvenes del colegio de niñas lloraban con ganas de tirarse y rescatar a sus padres, pero era imposible. Hasta el servicio de rescate se veía con dificultad de salvar a las personas heridas. Nathalie era imposible de calmar. Su madre era lo único que tenía en el mundo, y quizás nunca más la volvería a ver. Elizabeth estaba con ella todo el tiempo, acompañando su llanto.

Estaba muy preocupada por Emily. No se veía señal de movimiento en el vehículo remolcado. Por mucha suerte, el servicio de rescate se encontraba en la carretera también por alguna razón desconocida y se pusieron a trabajar de inmediato. Habían muchachas que hasta de desmayaban por la impresión del accidente.

Ya había pasado una hora del accidente. Y cada vez se escuchaban menos voces de personas heridas. Emily seguía con vida, pero apenas. Se sentía débil. Quizás por la pérdida de sangre.

Se quedó pensativa. Miraba la tranquilidad del agua que poco a poco empezó a agitarse. En el vidrio comenzó a juntarse agua gota a gota. De algún sitio goteaba, pero era de diferentes partes. Al cabo de unos segundos, las gotas caían mas seguida y rápidamente.

- No, no, no…- dijo Emily lamentándose.

La lluvia se manifestó antes del atardecer. Aun el cielo estaba claro. Si llovía fuertemente y con ganas, subiría el nivel del río el cual aumentaba su caudal a ratos. A otros ratos, parecía un lago.

Emily lloraba nuevamente, sin saber que lo que pasaría a continuación, cambiaría en parte, su juventud.

Intentó mover su brazo izquierdo con éxito hacia su pecho buscando la imagen del ángel. La tocó y luego la apretó con su mano, manchándola con algo de sangre. Después de dieciséis años y por primera vez, Emily pedía algo.

- Dios… ayúdame…-. Dijo con voz debilitada.

A continuación, un resplandor emitido por la imagen encandilo a Emily por menos de un segundo. Un movimiento leve y sin explicación permitió a la joven soltarle las piernas y caer libremente hacia el río que en ese momento estaba mas tranquilo que nunca. Emily no tenía fuerzas ni para hablar, y menos para nadar. Relajó su cuerpo y se dejó hundir con el peso de las aguas sobre su cuerpo.

Sin embargo, el sonido al impactar con el agua no pasó desapercibido. Elizabeth estaba atenta a todo, por lo que escucho el chapuzón de la joven caer al río. Corrió a la orilla de la carretera y miró hacia el bus. Tras ella, jóvenes preocupadas y sobre todo, personas del rescate que no había tenido éxito con el plan para rescatar las personas atrapadas. Lo visto por ellos no lo volverían a ver en otras circunstancias, pues al bajar la mirada hacia el bus, éste explotó sin dejar a ningún sobreviviente tras el atentado. Seguramente, había una fuga de gasolina que ocasiono la explosión.

Los ojos de todas se llenaron de lagrimas y el silencio se transformó el llanto.

Elizabeth insistió en que una persona había caído al río antes de la gran catástrofe, y no sabía como ni porque tenía el presentimiento de que podía ser Emily. Entonces, uno de los del rescate bajo al agua y buscó entre los escombros. En menos de cinco minutos, halló el cuerpo de una joven siguiendo la sangre.

Al ver el cuerpo de Emily, Elizabeth no sabía si reír o llorar, pues no sabía el destino de su mejor amiga.

Despertó. Lo primero que vio fueron las blancas cortinas que se confundían con la pared de la habitación. Todo era blanco. Emily se levantó un poco para comprender lo que sucedía y donde estaba. Justo en ese momento entró Elizabeth quien tenía los ojos y la nariz rojas, quizás por llorar.

- Dios mío, Emily…- dijo ella caminando hacia la cama en donde se encontraba la joven accidentada y le dio un fuerte y cariñoso abrazo de satisfacción.

- Elizabeth…- respondió Emily.

- Estas bien…que bueno. ¿te duele algo?

- No, no…debería pero no.

- ¿Es que no te das cuenta aún?

- ¿De que?

- De que no tienes ni una herida ni nada en todo tu cuerpo.

Luego de que Emily procesara esto, se miró donde supuestamente tenía una herida profunda en su brazo derecho. No había ni la menor marca de que un vidrio hubiera atravesado su piel. Nada. Se tocó su pierna izquierda y tampoco tenía nada. Era imposible.

- ¿Qué? – dijo Emily.

- Eso, los médicos no te encontraron nada cuando te recibieron. Ni siquiera cuando te rescataron del agua traías alguna herida o algo así.

- Pero… eso es impo… digo, yo estaba…eh…

- ¿Lastimada?

- Si.

- ¿Es que no lo entiendes?

- ¿Entender que? ¿Que caí dentro de un bus mas de siete metros, choque con bolsos, asientos hasta impactar en la ventana quedando con vidrios en mi brazo y pierna y despierto y descubro que no tengo ningún rasguño en mi?

- Eh…si.

Emily hizo un gesto de ironía frente a su amiga. Sin duda alguna, esto no tenía explicación. Emily no estaba loca. Ella sabía lo que le había pasado. No había estado inconsciente.

- La única tragedia, pasó después – dijo Elizabeth.

- El bus explotó…- le respondió Emily mientras cerraba sus ojos y recordaba.

- ¿Como lo sabes?

- Por que lo escuché, lo sentí. Elizabeth, no estaba inconsciente. Se todo lo que pasó. Lo se… además de sentir los escombros cayendo sobre mí…

Elizabeth la miró con una cara de procesando lentamente. Luego, Emily agregó:

- ¿Cómo está Nat?

- Bueno, llorando… En realidad creo que sabes muy bien como se siente.

- Si, si… Creo que es mejor que estuvieras con ella que conmigo…

- Eso mismo dijo ella contigo, pero decidí acompañarte a ti, pues descubrí que ella quería estar sola.

Emily se quedó callada un instante esperando que su amiga dijera algo más.

- Emily, la policía está hablando con Nathalie. Sabes que su madre era lo único que le quedaba en el mundo; por eso, quieren internarla en un orfanato o algo así, por lo menos hasta que sea mayor de edad.

- ¿¡Que!?

- Eso, pero creo que ella no está de acuerdo. Es decir, sabe como sobrevivir sola, pero…la policía insiste.

- No, no, no… no la deberían llevar a esa cosa. Es lo peor…

- Y…hay otra cosa más, Emily… Llamaron a tu tía para avisarle sobre el accidente todo eso…

- ¿¡Que!?...Ay no…

- Lo que es peor, es que otra persona contestó. Dijo que tu tía se había ido de Olidata.

Emily solo escuchaba. Creo que era la mejor noticia que podía rescatar de esto.

- Vivirás sola, como tú querías por fin…

- Como siempre…-. Luego de decir esto, Emily disparó una sonrisa. Por lo menos tendría libertad.

- Pero…no se la policía querrás que tengas el mismo destino de Nathalie. Eso del orfanato…

- ¡No!, no puede pasar. Además, mi tía no era la única persona que tengo en este mundo.

- Ah, si… bueno…

- ¿Qué hora es?

- Mmm… las 1: 37 horas.

- ¿De la tarde?

- De la madrugada…

- ¡Oh!, pero como…no deberías estar aquí…

- No te preocupes, mi mamá y mi hermana me están esperando afuera. Los otros buses se devolvieron, y el bus en el que venía yo, debe estar en la carretera todavía. Hay muchas niñas que aún no pueden cree lo que está pasando. Muchas tenían a sus padres en el bus que explotó.

Emily asintió con la cabeza.

- ¿Sabes cuando me podré ir de aquí?

- Creo que según los médicos, mañana por la mañana. Por cierto, estás en el hospital a fueras de la Olidata. Creo que te irán a dejar por la mañana a la ciudad. Es como si hubieras venido aquí sin que te haya sucedido nada.

- Pero te he dicho todo este tiempo que yo estaba herida, ¡sangrando!, ¿Por qué no me crees?

- Emily, me pides que te crea algo que es completamente anormal.

- ¡Pero es la verdad!

- Estoy segura de que hay una explicación racional para esto. Pero no la hay cuando se trata de algo así como un milagro.

Emily cerró sus ojos y comenzó a recordar lo que había hecho antes de caer al río.

- Sí. Si la hay…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Kedo como medio raro pero ta bien..
igual io fui la primera en leer la cosa *0*
asi que me siento bien por eso..
espero que sigas subiendo mas capitulos!! ^^
Adeew!1

...Fantasmagoria... dijo...

Hola, por casualidad encontre este blogg y me llamo la atencion el relato, quisiera saber si desde aqui comienza y de que se trata!!! Gracias!! :)