martes, 4 de diciembre de 2007

CAPITULO III

La loca idea de Emily llevó a Elizabeth tomar una decisión definitiva. Incluyeron a Nathalie en el “viaje” que harían para ser libres como decía Emily.
Después que se libraron de los policías corriendo como ratones, hechas unas flechas, se encontraron en una calle totalmente oscura por la zona. El policía a cargo quería llevarse a Elizabeth con su padre. Elizabeth aún tenía padre, solo que para ella es como si éste no existiera, pues tiene muy malos recuerdos de él. Por lo tanto, re rehusó a vivir con él por el resto de su vida. Recordó lo que Emily había hecho cuando se libró de los policías en su casa y lo único que hizo fue correr por un lado y Emily por el otro. Ambas corrían casi el mismo destino, por eso, a una se le ocurrió una idea ridícula.
- Elizabeth, fuguémonos…-.
- ¿Qué? ¿estás loca o te haces? No podría…debo quedarme aquí y encargarme d lo que pasó… - al decir esto se le llenaron los ojos de lágrimas.
- Elizabeth, te juro que nadie te entiende mejor que yo, pero el punto es que corremos el mismo destino ya. Debemos irnos de Olidata y no volver, y se que lo quieres. Se que quieres ser libre…
- Ya te dije lo que opinaba sobre eso… Emily, no estoy en condiciones de dejar todo botado y mandarme a cambiar como si nada…
- Sabes que te apoyare en todo siempre…pero lo mejor es que te vayas conmigo ahora…créeme…y se que lo estas haciendo porque comienzas a mirarme a los ojos y repetir cada palabra que de lo que te digo en tu mente porque en el fondo sabes que lo que estoy diciendo, es verdad.
- Emily, yo…no se que es lo quiero…
- Pues entonces déjame elegir por ti…nos vamos y nadie nos encuentra…
- Mi papá me buscara y me encontrará…
- No si no quieres ser encontrada…
Emily empezó a caminar y se dio cuenta de que su amiga la seguía detrás con pasos lentos, pero seguros.
- ¿A donde vamos ahora? – le preguntó Elizabeth.
- A buscar a Nathalie. La llevare conmigo.
- ¿¡Que!? , sabías que estabas loca, pero…
- No lo tomes así, Nathalie estará mejor con nosotras que en esa residencia para niños bobos.
Elizabeth hizo una mueca a escondidas. No sabía si confiar en Emily, pero sentía que debía hacerlo, tenía una corazonada.
Se fueron por un lugar donde nadie pudiera encontrarlos a esas horas. Olidata era una ciudad muy tranquila tanto en el día como en la noche, no había problema. Además que el orfanato donde estaba Nathalie estaba cerca.
Elizabeth tenía solo en sus bolsillos su billetera y su celular. Sacó el celular y llamó a Nathalie quien estaba dormida, pues en ese lugar los hacían dormir a las nueve, y en ese entonces era las nueve y cuarenta minutos. Emily tomó el celular y le llamó.
- ¿Elizabeth? ¿Por qué llamas a esta hora? – le preguntó Nathalie.
- No soy Elizabeth, soy Emily. Nat, tienes que salir ahora mismo.
- ¿De que estás hablando?, Emily, quizás para ti no, pero para mi es tarde y quiero dormir. Sabes que no tengo ni ánimo ni tiempo para estar jugando…
- ¡Nat! Hablo en serio, estoy con Elizabeth aquí afuera tras la muralla del patio, la muralla de ladrillo… ¡sal!
- Esto es de locos…
Nathalie se dirigió hacia el patio y se impulsó para ver tras la muralla.
- ¡Elizabeth! ¡Emily! ¿Qué hacen aquí a esta hora? Me pueden ver…
- Nos vamos…
- ¿A dónde?
- A cualquier sitio, fuera de Olidata…donde nadie nos pueda encontrar…
- ¿De que estás hablando?
- Es verdad Nat…voy con ella… ¿vienes?
- Pero que…esperen…esto no es una broma ¿verdad?
- ¡No! Pero si quieres venir debes hacerlo ahora, por favor…
- Pero necesito tiempo para pensarlo…
- ¡¡No hay tiempo, Nathalie!! ¿vienes o no?
La chica lo pensó un par de segundos…en realidad, sin pensarlo bajo del muro y volvió a su cuarto. Las otras dos pensaron que eso era un “no”, pero al rato, algo se lanzó por el muro, y calló sobre Emily. Era un bolso algo pesado pero no incomodo. Luego, Nathalie bajo.
- Bien, esta es mi decisión.
- Una vez tomada no puedes volver atrás…
- Solo vámonos antes de que sepan que no estoy.
Y el trío se dirigió hacia el camino contrario, el cual los llevaba a la carretera directamente al cabo de veinte minutos caminando.
- ¡Dios! ¿Qué les paso a ustedes dos en el cabello?
- ¿De que hablas? – le preguntó Emily, in darse cuenta de que su pelo estaba a las rodillas y el de Elizabeth, quien lo tenía normalmente hasta los hombros, lo tenía a mitad de espalda.
- ¿Son extensiones o que?
- No, no, no…a decir verdad no se que me está pasando…
- ¿Sigues con al idea de que puedes curarte rápidamente?
- Por supuesto, y mas ahora que no soy la única…
Nathalie miró a Elizabeth quien había permanecido callada todo ese instante. No quería hablar, quería llorar, pero nunca aprendió a hacerlo en público. Siempre se ocultaba o implemente se aguantaba. Emily y Nathalie la habían visto llorar solo un par de veces, desde hace ocho años.
- ¿Elizabeth, que te pasa? – le preguntó Nathalie.
- Ella solo no quiere hablar… - le respondió Emily.
- Mi familia murió hace más de una hora en un incendio…
Dicho esto, todas callaron, solo se escuchaba el sollozo de Elizabeth. Nat no quería decir nada que le produjera mas daño del que ya tenía.
- Pero…como es que…
- Nadie sabe como se ocasionó el fuego…prefiero no saberlo. Quiero olvidarlo.
Nat se adelanto y le dio un fuerte abrazo del cual, Elizabeth no puedo resistir mas las lagrimas. Fue un momento emotivo.
Pasaron cinco minutos y luego siguieron su camino.
No fue difícil pasar la frontera que unía Olidata con Garamond, ciudad vecina. Emily lo había intentado miles de veces durante su vida, pero sin éxito. Al fin podría realizarlo.
La frontera era un camino solo de campo. Pasto verde y algo de trigo, árboles y plantas. Era muy lindo, pero las niñas iban de noche y no se podía ver nada de nada. Solo algunas luces a lo lejos de Garamond, pero eran como dos kilómetros más allá.
Eran las diez de la noche.
- Emily… ¿estás segura que debemos ir hacia allá?, digo, es una ciudad que queda muy cerca, nos encontrarán – preguntó Nathalie.
- Solo confía en mi, es lo único que les pido…
- Pero es de noche, no veremos nada…quizás nos caigamos en algún lago o nos coman los lobos u otros animales… - dijo Nathalie algo exagerada.
- No seas tonta, conozco este camino mejor que nadie. No hay lagos. Por lo menos no por aquí. Sobre los animales, estamos más o menos lejos del bosque, no nos “comerán”.
Elizabeth seguía callada, prefería no decir nada, solo seguía a Emily. De pronto decidió romper el silencio.
- ¿Y que pasará con el colegio? ¿con nuestros estudios? -.
- Eso no lo se…pero…aun tienen tiempo de regresar…
- No me refería a volver…solo preguntaba…no quiero ser una porra…
Emily no halló que decir. Ella tampoco quería perder sus estudios. No era excelente alumna, pero quería ser alguien en la vida. Además, pensó, que le faltaba solo un año para salir de la escuela.
Como sea, caminaron como por una hora aproximadamente siguiendo a Emily sin saber por donde pisar. Lo único que sentía era el pasto rozar por sus pantalones. Había más de cuatro grados bajo cero a esa hora. Estaban muy arropadas entonces, pero aún así, el frió se sentía como espigas y cuchillos que se clavaban en cada parte de sus manos y cara. Eran cerca de las once de la noche ya. Entraron a la ciudad por medio de una plaza grande con mucha forestación y bancas escarchadas. La helada ya caía en Garamond y las niñas no traían mas que lo que tenían puesto. Se sentaron un rato en una banquita, y Emily comenzó a explicarle los hechos que ocurrieron en la catástrofe en la casa de Elizabeth. Le habló también acerca de la imagen quien la tenía aún colgada Elizabeth en su cuello.

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