Sin embargo, le hicieron caso y se tomaron una ducha para expulsar todo lo rojo y sucio de sus cuerpos. Conversaban acerca de eso.
- Fue todo un fracaso… - dijo Nathalie.
- Yo lo disfruté…aunque por supuesto no por toda la sangre que derramé si no…-- dijo Emily.
- Ya cállate Em…fue espantoso lo que hicimos. Un mal trabajo…y me da pena por Caliel por que se que nos dedicó tiempo en prepararnos para esto y…fue horrible – dijo Elizabeth.
- ¿Qué le pasara ahora? ¿Lo expulsaran? ¿lo Descalificarán del rango que tiene? – preguntó Nathalie.
- No lo se…espero que no…ya una persona nos abandonó ¿se acuerdan? – dijo Emily.
- Aniel… ¿Qué habrá pasado con ella? Nunca mas la volvimos a ver… - dijo Elizabeth.
- Quizás la mataron—dijo Emily.
- ¡No!...no seas tonta. No creo tampoco…- dijo Elizabeth.
- ¿Y tu?... ¿Ya no hablas? – le preguntó Nathalie a Diana.
- ¿Yo?...no es que…no tengo nada que decir. – dijo Diana.
- ¿Cómo llegaste aquí? ¿De donde eres? – le pregunto Elizabeth.
- Soy de…solo se que nací en Londres…pero mis padres viajaban mucho por el trabajo y nunca tuvimos un lugar exacto donde podría decir que vivíamos. Llegué a Garamond por que cuando ocurrió el accidente del avión, en el cual por cierto caí cientos y cientos de metros hacia el mar, nos dirigíamos a Garamond, y los rescatistas eran de allí. Así que me llevaron a esa ciudad. ¿Ustedes son de Garamond? – dijo Diana.
- No…nosotras somos de Olidata…cerca de Garamond. Escapamos de nuestro horrible y penoso destino…- le dijo Nathalie.
Emily la miró como si no quisiera que contase eso. Era privado para ella y su visión por Diana no era aún de las más buenas. No quería conocerla ni le interesaba.
- Mi madre murió en un accidente de paseo de curso…era la única persona que tenía en el mundo, aunque tuviéramos peleas tontas…y aun así la deje votada por seguir una corazonada. – le contó Nathalie.
- Mi madre y mi hermana murieron en un incendio hace un poco más de una semana…no pude salvarlas y creo que eso nunca me lo perdonaré…- le dijo Elizabeth.
- Dios…lo siento… - decía Diana.
- Y bueno…los padres de Emily—
- Mis padres ya no están y se acabó. Se fueron hace mucho… - interrumpió Emily a Nathalie.
Diana entendía que a Emily no le caía bien, pero no se achacaría por eso. Elizabeth y Nathalie eran buenas con ella y eso bastaba. Necesitaba amigas, era en lo único que confiaba. Luego de eso se anuló el tema.
- Eh… ¡Bueno!...si alguien necesita ropa no olviden que tengo un gran bolso lleno de ropa que puedo prestar…aunque a estas alturas el prestar y regalar es lo mismo.- dijo Nathalie.
- ¿Aún lo traes? – le preguntó Elizabeth.
- Por supuesto. Es lo único mío que me queda. Así que…tomen con confianza.
Terminando la ducha fueron a una habitación con 2 camas. Se quedaron allí descansando y esperando a que Caliel apareciera después de haber tenido una larga conversación con el padre Ariel.
- ¿¡Que es todo esto, Caliel!? ¿Qué quieres lograr con todo esto? Explícame. – le decía el padre Ariel.
- Padre, maestro. Yo ya le había comunicado mis intenciones para hoy…usted no me supo escuchar.
- No me vengas ahora con que yo tengo la culpa…tu sabías perfectamente que esas niñas no estaban preparadas para enfrentar algo así, y menos aún si te vas al manicomio del Dr. Charles. Sabes que es peligroso. Hoy no solo arriesgaste la vida de los pacientes, si no que también de toda la gente que trabaja ahí. ¡Mírate! No eres más que un joven de veintiún años que anhela supuestamente ser mensajero.
- ¡Por supuesto que anhelo ser un mensajero!...pero lo de hoy no tiene nada que ver con mi entrenamiento. Y se muy bien a quienes estoy preparando y se que ya están listas.
- Claro…si hubieran estado listas, Caliel, no habrían llegado cubiertas de sangre y un demonio se hubiera escapado. Eso no es de profesional y de verdad que nosotros necesitamos gente capacitada para esto lo antes posible. No estoy diciendo que no lo sean aun, pero les queda mucho camino por delante y si te adelantas no les servirá de nada aparte de derramar sangre en vano…
- Oh…quizás tengas razón en ese sentido. De verdad…lo siento, padre. Estaba tan entusiasmado con todo esto, que olvide los sentimientos de las chicas.
- Eso es Caliel. Debes tranquilizarte y empezar a trabajar en ellas para convertirlas en buenas “Ángeles” dentro de un tiempo. Recuerda que cuando pase ese tiempo, no tendrás que preocuparte por sus sentimientos…
Caliel, quien estaba fijo mirando hacia el suelo, subió su mirada hacia el padre extrañado luego de decir estas últimas palabras. Luego continuó:
- Enviare a algunos de tus compañeros para que busquen a ese demonio prófugo. Tú preocúpate de seguir con el entrenamiento de esas niñas.
- Gracias, padre.
Terminó la conversación y Caliel fue para donde se encontraban las cuatro jóvenes, las cuales conversaban sobre su vida anterior y la futura.
- ¿Qué pasara con nosotras ahora? – preguntaba Nathalie.
- ¿A que te refieres con “ahora”?...seguiremos aquí, por supuesto. Aun nos queda mucho que aprender. – le dijo Emily.
- O sea… ¿que no regresaremos jamás a nuestro mundo? – le preguntó Diana.
- No se si nunca, pero no por el momento. Eso me preocupa. ¿Qué pasara con nuestras vidas, digo en el sentido social o académico? – pregunto Elizabeth.
- Ya hablamos de es tema, Beth. Ahora no seremos personas comunes y corrientes. Somos ángeles o por lo menos eso seremos. Así que creo que ya hay que olvidarse de la vida como persona. – le respondió Emily.
- ¿Y que pasa si esto no es para toda la vida? A lo mejor llegara un día en que nuestros dones se irán y ahí quedaremos…sin nada – le dijo Elizabeth justo antes que Caliel entrara y respondiera a eso.
- Ese día no llegara, Elizabeth. Ustedes desde el día en que pidieron ayuda al Señor, no serían más cien por ciento humanas. Así que dejen de pensar en imposibles y escuchen.
- ¡Caliel! ¿Qué paso? – dijo Emily.
- ¿Te expulsaron o algo así? – dijo Diana.
- ¡Dios! No…no. Solo hablamos de hoy y de ustedes – les respondió Caliel.
- Pero…¿nosotras? ¿Sobre que? – le pregunto Beth.
- Bueno…debemos seguir entrenando y todo…aun que dan muchas cosas por aprender. No debemos parar ni hoy ni nunca. Así que… ¿por que no mejor empezamos sacando sus alas?
- ¡No!...¿En serio?...¡No puede ser! He esperado toda mi vida para esto. ¡Poder volar! – grito Emily.
- Genial… - decía Elizabeth por dentro.
domingo, 3 de febrero de 2008
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