- ¿Te acuerdas de Aniel? – le preguntó Emily a Elizabeth.
- Por supuesto…la que nos dio a entender lo que éramos…quedó en nuestra dimensión… - le respondió.
- Ah si… ¿Qué habrá pasado con ella? – .
- No se…nunca mas la volvimos a ver…y eso que ya ha pasado un mes casi… -.
- Si…hemos progresado mucho…y por suerte tu ala enferma se puso blanca nuevamente - .
- No estaba enferma…pero si, esta bien ahora… - .
Como Elizabeth dijo, era ya un mes desde que aprendieron a volar, y ésta ya no tenía su ala negra, pasó un grato tiempo con la ayuda de sus amigas protegiéndola y por suerte, nada la atacó. Ahora estaba con ambas alas blancas, y sentadas en el patio de las afueras de la iglesia, como siempre. Era su lugar de descanso.
De pronto vieron llegar a Nathalie con Diana en los brazos. Llegaban de una pequeña misión que les encargó Caliel en el centro de la ciudad.
- ¿Y ustedes? ¿Dónde estaban? – les preguntó Elizabeth.
- Encargándonos de un pequeño santuario…purificándolo y limpiándolo, parece que tenía fuerzas malignas, pero ahora todo esta bajo control. – le respondió Diana.
- Si…excepto tu vuelo… ¿Aun no sacas tus alas? – le preguntó irónicamente Emily.
- Em… - le dijo Elizabeth calmándola.
Diana no dijo nada, pero tampoco estaba de acuerdo con el comentario de Emily. Ya probaría que no por no poder volar, era inferior.
Entraron todas a encontrarse con Caliel, quien leía un libro.
- Volvieron… - dijo Caliel. - ¿Hicieron lo que les pedí?
- Si…esta todo bajo control ahora. – le respondió Nathalie.
- Muy bien…entonces eso seria todo por hoy, no tengo nada mas que pedirles… - le dijo Caliel a todas.
- Espera…tengo una pregunta… ¿Cuándo empezará la acción? Digo…ha pasado ya arto tiempo y aun no tenemos alguna buena misión que hacer… - dijo Emily.
- Eso es…se decidirá con el tiempo. Se que hace mucho tiempo que están listas para enfrentar situación de alto riesgo, pero por el momento no tengo algo para ustedes. Sigan esforzándose y perfeccionándose…cada día. – le respondió Caliel.
- Quiero hacerte otra pregunta Caliel. – le dijo Elizabeth.
Todas estaban calladas con respecto a la pregunta de Elizabeth. Parecía que Emily sabía de lo que se trataba.
- ¿Podemos volver a nuestra dimensión? -.
Caliel la miró como diciendo un rotundo “no” antes de hablarlo.
- Por supuesto que no. ¿de donde sacaste que podían volver allá? -.
- Pero es que hemos estado tanto tiempo aquí…y echamos de menos nuestro hogar, nuestra gente. – le dijo Elizabeth.
- Pero aquí deben quedarse, aquí es donde las necesitamos…
- ¿Cómo sabes si no nos necesitan allá? – le dijo Emily.
- Mi respuesta es no…deben quedarse aquí…y se cabo el tema.
Caliel cerró su libro y se fue caminado rápidamente hacia el interior de la iglesia sin decir una palabra…
* * *
- Están aquí, Scarlette… -.
- Espera, espera. Deja terminar este juego…estoy hace horas tratando de adivinar el secreto…y lo he logrado muy bien…ahora solo me falta—
- ¡Scarlette!...te hablo de algo serio…las Ángeles…han sido descubiertas… -.
- ¿Qué Ángeles?...espera…deja terminar—
- ¡Apaga eso!...te hablo algo muy en serio…así que mírame a los ojos…-.
- Ay…bueno, bueno. Ya…¿Qué Ángeles?...-.
La mirada de Aarón lo decía todo. Entonces, Scarlette cambió inmediatamente la expresión de su rostro.
- No… ¿¡bromeas!? – le dijo.
- ¿crees que bromearía con algo como eso?...-.
- Pero…como…debe haber una equivocación… ¿Cómo lo sabes?-.
- ¿Quién crees que me lo dijo?-.
- ¡No…! ¿Eliott? -.
- Por supuesto que fue Eliott… ¿Quién mas?
- Mierda… ¿Qué vamos a hacer?... ¿Lu lo sabe?-.
- No lo se…supongo que lo supo hace rato ya…
- ¿Dónde están?
- En esta dimensión…en Celeron…
Scarlette cada vez que escuchaba las palabras de Aarón se sorprendía más. Se supone que ellas no deberían haber sido descubiertas y aun así llevaban más de un mes enfrentando a seres como ellos, mitad demonios, mitad humanos. Estos jóvenes de edad parecida a las de las chicas, desde muy pequeños vendieron su alma al diablo. Más o menos a los nueve años dejaron de ser humanos cien por ciento. Cuando su furia se hacia presente en ellos, sus ojos se tornaban completamente negros, y tomaban una apariencia demoníaca que asustaba a cualquiera. Obviamente no eran los único de su especie, habían muchos más en diferentes partes del mundo y dimensiones. Ellos, por ejemplo, estaban en la tercera dimensión, en al ciudad de Mondhy, en una casa abandonada y vieja que se caía a pedazos.
La misión de estos seres, era combatir a los Ángeles y espíritus celestiales que se presentaran, aparte de expandir su mundo tomando cuerpos de gente inocente llamadas posesiones. Por supuesto, las órdenes no las daba nada más y nada menos que la mano derecha de Lu o Lucifer, Edison, más conocido como Azrael o Talmud, el ángel de la muerte. Si bien Lu nunca se presentaba en su forma real, usaba a Edison para dar órdenes a sus demonios y/o mitad demonios.
- Tierra, fuego aire y agua... ¿Qué haremos? – preguntó Scarlette.
- Pasar al plan B por supuesto -.
- ¿Cuál es el plan B? ni siquiera tenemos un plan A -.
- Ay. El plan A era el que las Ángeles no fueran descubiertas, pero algún vidente debió advertirles. Por eso, el plan B es…expandir nuestro mundo, nuestro “pueblo”.
- Mmm…tú dices… ¿hacia la primera dimensión? -.
- ¿Dónde más?...hacia allá…debemos abrir algún portal…no lo se.
- Pero…allá ya hay demonios…es decir…no tanto como aquí, pero…¿y como crees que llegaremos allá? Todos los portales están dentro de las iglesia, protegido bajo no se cuantas llaves, Aarón… no podríamos lograrlo… - .
- Por eso necesitamos a alguien mas poderoso…que pueda entrar a la iglesia de Celeron.
- Ah…si…el mismo que nos dio la noticia…
- Eliott. -.
Ambos salieron de la casa y se dirigieron a la parte desértica de Mondhy, donde no había más que tierra seca, y cerros a lo lejos. La temperatura era realmente alta, pero para ellos, era la normal. Entre los reflejos que provocaba el calor, a unos metros, aparecía un árbol caído entre viejo y quemado, estaba gris y había alguien sentado en él. Era un joven de cabello negro, con un abrigo largo que le llegaba a los pies, pantalones negros al igual que sus zapatos. Había sido dotado con el don de la belleza, era el joven más hermoso que podrían haber visto en años. Sentado con la cabeza agachada, la levantó para ver venir al par de hermanos.
- Hola, Eliott. – dijo Scarlette.
- ¿Qué los trae por aquí? - . les dijo Eliott con su voz ronca.
- Bueno…la noticia que me diste obviamente no fue la mejor. Queremos…hacer algo al respeto…y…necesitamos tu ayuda – le dijo Aarón.
- Mmm…depende de que se trata…
- La idea es que… abramos un portal que nos permita trasladarnos hacia la primera dimensión… en donde creo que los nuestros necesitan nuestra ayuda. – dijo Scarlette.
- Tengo entendido que…allá se encuentran varios de nosotros… - les dijo Eliott.
- Si lo sabemos, pero…las Ángeles que dijiste que llegaron están aquí, en la tercera dimensión. Y por lo que se, ellas vienen desde la primera dimensión. Si ven que todos los demonios se van hacia su territorio, no tendrán opción que irse de Celeron, y nos dejaran el campo libre…- le dijo Scarlette.
- En la primera dimensión ya hay Ángeles que la protegen…no harán caso – dijo Eliott.
- Pero no en todo el mundo, quedan continentes, países que están solos enfrentándonos. – dijo Scarlette.
- ¡Espera, espera Scarlette!...ese no era el plan. El plan era—
- El plan es que nos dejen el camino libre ¡aquí!...no todos nos marcharemos hacia allá. Además…si viajan hacia allá, nunca mas podrán volver acá, nos encargaremos de eso.
- ¿Y dejar que los demonios que están en la primera dimensión paguen los platos rotos?...no creo que sea la mejor idea…es algo confusa. – dijo Aarón.
- Confía en mí. Se lo que hago…
- ¿Y que hay con los otros Ángeles que están en esta dimensión?...ellas no son las únicas...- dijo Aarón.
- Espera, Aarón. Creo que la idea de Scarlette tiene algo de sentido. Pero no del todo. Quizás podríamos…dejar abiertos todos los portales que conecten a la primera dimensión para que solo nosotros podamos entrar y salir, no ellas – dijo Eliott seriamente.
- ¡Eso si es un plan B!... – dijo Aarón.
- Por ejemplo…si corremos algún peligro allá, el cual lo dudo, podemos pedir ayuda acá y volver a entrar las veces que queramos, invocar demonios mas poderosos para que nos ayuden, y hacer alianzas en contra de las Ángeles. Así pronto no quedaran ni en esta, ni en ninguna dimensión… - . Eliott dijo esto muy profesionalmente como siempre. Era un chico serio y lo que hablaba e ideaba siempre resultaba bien. Su visión futurista era acertable siempre y por eso muchos demonios le pedían su ayuda. A pesar de sus dieciocho años, sabía más que cualquier espíritu maligno en aquella dimensión y por supuesto, era uno de los más poderosos.
- Entonces… ¿Cuándo se supone que abriremos los portales y como? – preguntó Scarlette. – Es decir, ni mi hermano ni yo ni muchos otros podemos siquiera acercarnos a una iglesia.
- De eso me encargo yo. Mañana a primera hora podrán si quieren marcharse hacia la primera dimensión. – dijo Eliott.
Eran cerca de las cinco de la tarde y comenzaba a oscurecerse. Desde hace tiempo que el clima ni el tiempo eran os mismo que cuando llegaron las Ángeles a Celeron. Atardecía más temprano y había días de lluvia frecuentemente. El frío a veces era insoportable o el calor era intolerable. Esa misma noche, comenzaron a caer chaparrones.
- Algo no anda bien…- dijo Diana.
- ¿De que hablas? – dijo Nathalie.
- Del clima…la lluvia…hace algún tiempo no era así. Había mas sol…mas días alegres. Y la vegetación—
- La he tratado de mantener…pero…no si se lo habré echo bien. Es que solo cuando paso por lo verde crece innatamente. Es mi naturaleza…
- Por supuesto que lo has hecho bien…pero de nada sirve si el clima no te ayuda…
Ambas conversaban mirando por la ventana de su habitación. Luego entraron Elizabeth y Emily apuradas:
- ¡Un demonio, vamos!- dijo Emily.
Con la velocidad de un rayo, se pararon y corrieron hacia la salida de la iglesia. El patio estaba casi inundado de agua y seguía hasta la ciudad. No volaron, el clima no era el mas grato para hacerlo y además la posesión no era tan lejos. Mojaron sus pies durante un rato hasta llegar a la calle “Western” en donde la gente se amontonaba para ver a un joven de su misma edad gritando algún lenguaje que las personas no entendían. Tenía a una mujer y un hombre tirados en el suelo, mojados completamente, y a su alrededor la sangre que se filtraba con el agua de la lluvia. Su boca estaba llena de sangre y actuaba de manera extraña, haciendo movimientos raros que provocaba en la gente pánico y curiosidad a la vez.
- ¡Sufficit! – le grito Emily al joven demoníaco. ( ¡Basta!)
El demonio las miró a cada una, con una sonrisa en la cara. Luego comenzó a reírse a carcajadas ante la gente.
- Sive non possum clades mi... – les dijo aquel joven. (Ya no podrán derrotarme).
- ¿Quam recens tu? – le dijo Elizabeth. (¿Qué hiciste?)
- Su tempos se perficio, angelus… - dijo. (Su tiempo se acaba, Ángeles)
- ¿A quam loquela? – le pregunto al demonio Nathalie. (¿De que hablas?).
El demonio no siguió hablando, solo se reía en sus caras. Las jóvenes le seguían preguntando cosas, a las que éste no respondía. Emily se exaltó. Luego de varios intentos, su tolerancia toco fondo y comenzó a desamarrarse la venda que tenía en su mano derecha, que cubría la marca en la palma, la cual le permitía sacar a los demonios de los cuerpos de las personas.
- ¡Em, no!...- le gritó Elizabeth. – La gente…-.
Todos los hombres y mujeres que se encontraban mirando no tenían idea de que se trataba de una posesión publica y menos de que hablaban las chicas. Tampoco sabían nada de los Ángeles.
Emily la miró con rabia y entonces tomó al joven del brazo brutamente llevándolo hacia otro lugar.
- ¡Elizabeth! ¡Quédate a ver a esas personas! – le gritó y salió con las otras dos Ángeles a una esquina apartada de la muchedumbre con el demonio.
- ¿A quam loquela? – le gritó Emily.
- Su tiempo ya se agota, Ángeles… - el demonio comenzó a hablar español.
- ¿A que te refieres? – le dijo Diana.
- A su tiempo… - les decía el demonio irónicamente.
- ¡Habla claro! – le decía Emily tomándolo del cuello.
- Nuestro mundo se expandirá y no habrá quien nos pueda detener…-.
Rápidamente, el joven se soltó de las manos de Emily y corrió hacia la gente que se acumulaba en la acera empapada. Nathalie corrió tras el y se lanzó encima mientras éste se revolcaba y gritaba con voz ronca, sus ojos se ponía rojos y luego negros enteros. Las personas se horrorizaban.
- ¡¡Nat, basta!! – le gritaba Elizabeth quien estaba agachada en el piso entre la multitud.
Emily y Diana corrieron a su lado, pero no había ninguna manera de que pudieran hacer un exorcismo en plena calle, mientras la gente que pasaba se quedaba mirando lo que sucedía. Nathalie los miraba a todos y no hallaba la forma de sacar al joven de ahí. Sin embargo, se le ocurrió una que le habrá costado caro mas tarde.
- Lo siento… - dijo mirando a Emily y Diana.
No tardaron en darse cuenta de que de su espalda florecían sus alas listas para salir volando a un lugar mas seguro con el demonio en sus brazos.
- ¡¡¡Nat!!! – le dijo Emily.
Pero era demasiado tarde. Todo no tardó mas de diez segundos y vieron como se alejaba entre la lluvia y nubes grises del cielo. La disculpa de Nathalie no fue suficiente para poder explicarle a toda la audiencia lo que habían presenciado. Como era posible que una niña sacara alas de su espalda y se elevara entre el agua y mas aun un joven que se comportara de manera diabólica teniendo síntomas extrañísimos como el cambio de color de ojos, al igual que los de Nathalie, y sus movimientos raros y horribles.
La gente miraba cada rostro de las chicas que no podían explicar nada, excepto mirar con decepción a la gente que descubría la verdad. Elizabeth se paró del suelo y se reunió con las demás. Expresiones de mujeres como “dios mío…” se escuchaban en la calle. No tuvieron más opción que correr al bosque que no quedaba lejos de allí y luego sacar sus alas para volar y no las encontraran. Así lo hicieron. Algunos las siguieron, otros se quedaban pasmados y otros caminaban siguiendo su rumbo.
- ¿¡Que hicimos!?...¡huimos como unas cobardes! – decía Diana quien colgaba de los brazos de Elizabeth.
- Fue lo mejor que pudimos hacer… ¿querías que supieran lo que somos por culpa de Nathalie? – dijo Emily.
- ¡Suficiente!...lleguemos a la iglesia y discutiremos, pero no aquí…- dijo Elizabeth.
No tenían idea hacia que lugar se había ido Nathalie, pero la gente ya las vio. Ahora les costaría esconderse o pretender algo que no son, porque varias personas habían visto sus caras.
Al llegar a la iglesia se metieron a la capilla a buscar a Caliel y contarle lo que había pasado, pero no podían encontrarlo. Lo recorrieron casi todo.
- ¿¡Donde está!? – decía Emily.
Mientras tanto, Nathalie no pudo sola con ese demonio que era más poderoso que ella. Al aterrizar en la cima de un edificio, él tomo el mando en aquella situación. Con tan solo una mirada a los ojos, bastó para que la joven ángel cayera al suelo antes de poder usar la tierra a su favor. Estaba como desmayada, y éste aprovecho el momento para sacarla de ahí empezando por dar paso su espalda a una alas totalmente negras y destrozadas, como si hubiera estado en guerras inimaginables, hechas trizas pero fuertes para volar, y como era de esperarse, bajo la lluvia se alzó con Nathalie en sus brazos y la llevó a un lugar cerca de la iglesia, pero muy oscuro. Se encontró con otros dos demonios más ya mencionados.
- ¿¡Quien es!? – gritó Scarlette.
- Ángelus terra… - dijo el pequeño demonio.
- ¡Tierra!... ¿Como es que la conseguiste? ¿Dónde? – le dijo Aarón.
- Hice un pequeño espectáculo en medio de la calle. Me costó la vida de dos personas, pero nada importante. – dijo.
- ¿¡¡Que!!?...¡Eres un idiota!…mi Señor no te perdonará eso. Dijo que no causáramos escándalos en Celeron…estabas advertido, Theo… -dijo Scarlette en tono de enojo.
- Ya cállate. Estoy siguiendo el plan de Eliott. Necesitamos a este ángel para poder meternos a la iglesia y así poder abrir el portal… - dijo Theo.
- ¡Tu lo necesitaras!... porque nosotros no podemos ni tocarla…con mirarla ya es suficiente… - dijo Aarón.
- Aguarda…las otras Ángeles están en la iglesia noche y día…¿Cómo lo lograremos? Es decir… es arriesgado. – dijo Scarlette.
- Podríamos controlarla de aquí… - dijo Theo señalando la sien de el mismo.
- ¿Tienes la fuerza suficiente para eso, Theo? – le pregunto Aarón.
- Eso espero. Y cuanto antes mejor. ¡vamos! – dijo Theo saliendo del callejón en donde estaba y dirigiéndose a la iglesia.
Estaban a pocos metros de ella cuando el pequeño demonio empezó la transferencia mental para controlar el cerebro de Nathalie, lo cual fue un proceso que le tardó varios minutos. En humanos era más rápido, pero la joven era mitad de cada cosa.
Estaban en el proceso cuando Diana y su sexto sentido la hacen mirar hacia el patio delantero de la iglesia. Fue como un presentimiento, como si supiera que Nathalie no estaba muy lejos. Observaba con concentración todo alrededor, los árboles, el pasto, la lluvia, el ambiente psicológico.
- ¿Qué es? – le preguntó Elizabeth.
- Nathalie…está allá afuera, estoy segura… - le respondió.
- ¿Qué? - .
- Ven conmigo.
Salieron en busca de su compañera, ya que el presentimiento de que estaba cerca lo sentían las dos. Caminaron largo rato bajo la lluvia quedando completamente mojadas. Se dieron vueltas tontas solo porque la presencia era inestable y se perdía, como una señal.
Emily salió de su habitación. Había ido a cambiarse de ropa porque estaba demasiado mojada. Entró a la capilla y al verla vacía comenzó a gritar los nombres de Diana y Elizabeth. Algo andaba mal. Los truenos retumbaban en la cima de la iglesia y en los cielos. La lluvia se convirtió en una tormenta imparable.
Emily sentía algo extraño dentro de la capilla, entre las bancas, en el confesionario, el altar, en todas partes. De repente, vio venir al padre Ariel desde una habitación.
- ¡Padre Ariel! – le dijo Emily.
- ¿Qué sucede Emily? - .
- ¿Dónde esta Caliel?
- No lo se…lo estaba buscando también.
- ¿Pero como—
Sin dar aviso, una presencia maligna se sintió dentro de la capilla nuevamente. Hacía demasiado frío para estar dentro de cuatro paredes, y el vaho se expiraba hasta por la nariz en gran cantidad.
-Padre…salga de aquí…- le dijo Emily.
- ¿Qué? - .
- ¡Por favor retirese!... ¡rápido! – le repetía Emily.
- ¡Que es lo que pasa Emily! -.
- Esta aquí…
Emily lo dijo claro, y el padre lo entendió un poco tardío. Emily le dijo que sacara a todas las personas que en ese instante se concentraban en la iglesia, que se fueran a un lugar seguro.
La joven se quedó sola mientras sentía el crujir la madera, los vidrios también, pasos, respiraciones que se hacían cada vez mas claras. Emily desamarró la venda de su mano derecha nuevamente teniéndola lista para atacar cualquier cosa. En un segundo la sintió detrás suyo:
-¡Emily! – .
- ¡Nat!...dios mío pude haberte atacado… ¿Dónde estabas? ¿Qué paso con el demonio? - .
- Esta todo…en orden. No era la gran cosa… - le dijo.
- Ah…
- ¿Dónde están las demás? – le dijo.
- Creo que salieron a buscarte…no se… -.
- Ah… ¿y Caliel aun no aparece?...deberíamos dividirnos e ir a buscarlo…
- ¿Qué? – le dijo Emily.
- Que podríamos por ejemplo tu ir por allá y yo por acá…por la capilla. – le dijo Nathalie.
De inmediato Emily sintió que algo no andaba bien. Pero para que todo siguiera como si estuviera bien, algo le dijo a Nathalie:
- Si…eh…parece que lo vi afuera, mira ven aquí – la llevó a una de las ventanas, pero no era en realidad lo que parecía. Lo hizo a propósito para que Nathalie pasara por las plantas que se encontraban en los costados de la capilla. Y su sorpresa fue cual que todas las flores y hojas se marchitaron con solo la presencia de Nathalie allí.
Emily giró su cabeza lentamente hacia Nathalie y veloz le puso la mano sobre en frente de su rostro:
- ¡¡Donde esta Nathalie!! – le grito.
- ¿De que hablas? – le dijo.
- ¡¡Tú no eres Nathalie!! ¡Donde está! - .
- ¡Soy Nathalie, Emily! ¿¡Por que me dudas!? -.
- ¡¡Cállate!! ¡Dime donde esta o te juro que—
- ¿¡¡Que!!?...¿¡Que me harás, ángel!?...
En seguida de estas palabras, los ojos del cuerpo de Nathalie se tornaron negros completamente causándole paralización a Emily. Con suerte podía mover los ojos.
- Ahora quédate allí…mientras yo…llevo a cabo mi plan – decía con varias voces a la vez y roncas. Era Nathalie, pero su mente estaba ocupada por Theo.
La puerta de la capilla estaba abierta hacia el patio delantero de la iglesia, y con todo el viento que corría aquella tarde, la lluvia entraba en el umbral. Emily se dio cuenta de aquello sabía que si llegaba a tocar aunque sea una gota de la tormenta, podía safarse de la parálisis. Mientras que Nathalie caminaba hacia el altar donde bajo el se encontraba el portal.
Emily con todo su esfuerzo, miró al lluvia caer, e inmediatamente sus ojos se pusieron azules, significando que usaba sus poderes. Las fuertes gotas dejaron de caer al patio y se desviaron hacia adentro como si hubiera sido una ráfaga de viento. Y como era de suponerlo, al solo tacto de una de las gotas con el cuerpo de Emily, ésta cayó al suelo aliviada. En el agua era mucho mas poderosa que en cualquier otra parte. Entonces, corrió hacia Nathalie lanzándole agua para detenerla, y dio resultado. Luego se tiró encima de ella gritándole y preguntándole que quien era en realidad. Nathalie, con la fuerza además de Theo, golpeó a Emily tan fuerte que voló varios metros atrás, chocando con las bancas de la capilla. Entonces, la otra corrió el altar casi sin tocarlo e hizo volar la alfombra roja, que bajo ella resplandecía algo que no la dejaba ni ver. El portal no era tonto y se sentía la presencia maligna ahí. Por supuesto era un ángel el que estaba parado e frente de la puertecita, pero su mente era la de un demonio.
- ¡Nat, no! - .le gritó Emily tratando de pararse de algunos escombros.
Nathalie la miró con cara de odio y camino rápido hacia ella, la tomó del pelo y la llevó hacia el lugar del portal.
-¡¡Ábrelo!! – le gritó.
- ¡Por supuesto que no! – le dijo mirándola de reojo.
- ¡¡Ábrela, si no quieres que te convierta en cenizas!! – le dijo mas amenazante Nathalie.
Mientras tanto, Elizabeth y Diana corrían alrededor de la iglesia sin tener la menor idea de lo que pasaba en la capilla. Sin embargo, estaban cerca de donde se encontraban Scarlette, Aarón y Theo.
- Se acercan… ¡las Ángeles! – dijo Scarlette.
- ¿Qué?- le dijo Aarón.
Cada vez estaban mas cerca de ellos, y para evitar una mala confrontación, salieron a su encuentro. Diana le susurró a Elizabeth que se detuviera, pues el mal se sentía venir en el cuerpo y mirada de los dos jóvenes que se acercaban de la nada.
- ¿Quiénes son ustedes? – le preguntó Diana.
- Aire y fuego… ¿verdad? – dijo Scarlette.
- ¿De que hablas? – le pregunto Elizabeth.
- No te hagas, niña. Sabemos que son Ángeles, y supongo que sus sextos sentidos les dicen que nosotros no somos totalmente humanos, como ustedes – le dijo Scarlette.
- ¿Cómo nosotras? – le preguntó Elizabeth.
- Si…excepto por la otra mitad – le dijo Scarlette, e inmediatamente corrió hacia ellas mientras sus ojos se ponían rojos como el fuego.
Se asustaron un poco las otras, pero no les impidió sacar la venda de sus manos derechas y quedar al ataque. Scarlette se lanzó sobre Diana deformando la cara y gritando entre varias voces. Elizabeth la miró y luego volvió la mirada hacia el otro joven que venía hacia ella y antes de que la atacara su mano tocó su frente haciéndolo detenerse y a la vez retroceder.
-¡Aléjate!... ¡Tu tienes a Nat!... ¿¡Donde la tienes!? - .
- Esta mas cerca de lo que crees…a propósito… ¿Dónde esta tu otra amiga, el agua? – le dijo Aarón satíricamente.
Elizabeth lo miró con cara de susto, sabía que algo andaba mal y lo había descubierto en ese segundo. Miró la capilla tratando de entender las palabras, y olvidó en lo que estaba. Diana apenas podía con Scarlette bajo la lluvia. No dudó en usar sus poderes, aprovechando el viento que corría en la tormenta, pero Scarlette no era una rival fácil de vencer.
Elizabeth comenzó a caminar hacia la capilla olvidando su lucha contra Aarón, quien al ver lo que pasaba la tomó del brazo deteniéndola. Sus manos quemaban tanto como el fuego y Elizabeth no las sentía. Solo quería ver a Emily y posiblemente a Nathalie. Trataba de liberarse de Aarón y no podía, mientras gritaba bajo la lluvia.
- ¡¡Emily!! ¡¡Emily!! -.
Dentro de la capilla, Nathalie aun seguía esperando que la otra abriera el portal.
- ¡¡Ábrelo!! - .
- No se como abrirla… - le respondió Emily.
- ¡Te dije que lo abrieras! - .
- No se… -.
- ¡¡Ábrelo!! -.
- ¡No se!
- ¡¡Esta es la última vez que te diré que lo hagas!! -.
- ¡¡¡Yo no lo se!!! -.
Nathalie la golpeo en la cara tirandola al suelo, pero luego, algo ocurría con ella. La voz de Nat se volvía a escuchar diciendo “¡Sal! ¡Para!”, como diciéndoselo a su propia mente, pero a la vez, otra voz se escuchaba entre su garganta, una ronca y horrible.
- ¡Sal! ¡Sal de mi cabeza! – gritaba Nathalie.
En tanto, Theo sentía un dolor agudo en su cabeza, y se comenzaba a quejar. No tenia idea como se producía ya que todo iba saliendo bien, parecía que había subestimado la fuerza de Nathalie y por lo tanto, ella trataba de sacarlo de su cabeza y mente. Se empezó a azotar la frente en la pared mientras Emily la trataba de parar. Theo era tanto el dolor y puntadas que sentía en la sien, que dejó de controlar al ángel.
- ¡Mierda! ¿Qué fue eso? – dijo Theo.
Dentro de la capilla:
- ¡Nat! ¿Nat, estas bien? ¿Eres tú? – le dijo Emily.
- ¡Em!...si…soy yo. Lo siento…alguien me estaba controlando…no se -.
- ¿Era el mismo demonio que te llevaste hace un rato? -.
- No lo se…creo que si…-.
- Tranquila, ven. Vamos a buscar a las demás. Creo que te están buscando -.
Al darse la vuelta vieron una silueta alta y delgada, con abrigo largo y vestimenta negra completa. Las dos se detuvieron sintiendo un escalofrió que las recorría en la espalda. Aun así, Emily alzó su mano apuntando al hombre:
- ¿¡Quien eres tú!? - .
Pero la persona no respondía y cada vez se acercaba más a ellas. Al pasar cerca d una ventana su rostro se ilumino un poco permitiéndoles ver el rostro. Ahí fue donde se detuvo, a pocos metros de ellas.
- Mi nombre es Eliott, Ángeles – les dijo despacio.
- ¡No te acerques! – le dijo Emily, luego de que Nathalie también levantara su mano lista para atacar.
Por el contrario, se armaron de valor y se acercaron también hasta bajar unas pequeñas escaleras. Eliott las miró con sus ojos rojos y luego hizo un movimiento con las manos haciendo que una volara a la izquierda y la otra a la derecha. Emily chocó contra la pared y finalmente cayo sobre los repetidos bancos de madera. Nathalie salió por una ventana al patio delantero arrastrándose unos metros por el pasto. Elizabeth a vio y gritó su nombre mientras trataba de defenderse de Aarón, quien estaba sobre ella con su cara deformada y llena de odio, intentando atacar con algún poder oculto.
Nathalie se recuperaba y Diana se fijó en ello. Ya bastaba de juegos, usaría todo su poder para librarse de Scarlette. De pronto, ráfagas de viento a más de 28 kilómetros por hora corrían por el jardín. Sus ojos eran de un color más o menos lila, que significaba que utilizaba una gran fuerza de su poder. Scarlette se horrorizó y retrocedió. Diana se puso de pie y en un segundo alzó sus brazos a la altura de su cuello en lo que su cabello se levantó también y luego miro al cielo. Una fuerza de aire salió de ella como la que había salido al combatir al primer demonio del manicomio. Pero esta vez iba con más potencia. Aarón dejo a Elizabeth y se unió con su hermana tratándose de explicar lo que pasaba. Parecía que Diana estaba demasiado enojada y eso provocaba su descontrolada fusión de fuerza.
Estaba usando el mismo ataque de aquella mañana en el manicomio, con el solo poder del viento, arrancaría los demonios de los cuerpos de Scarlette y Aarón. Éstos lo sentía, como si les quitaran el alma y comenzaban a gritar, transformando su cara en casi una calavera, poniendo sus ojos negros.
Elizabeth corrió al lado de Nathalie y observó el espectáculo. Sin embargo, aunque todo marchaba a la perfección, alguien intervino en los planes de Diana, sacando a los hermanos de aquel lugar. La joven se dio cuenta de aquello y paró el ataque para observar que sucedía, pero era tarde. No estaban por ninguna parte. Parecía que se habían transportado o algo así, claramente con la ayuda de Theo.
Dentro de la capilla, Eliott se encontraba sin ningún problema frente al portal. Emily se recuperaba entre las maderas rotas y veía nublado. Eliott se volteó a mirarla causando un efecto escalofriante en todo lo que lo rodeaba. Todos los objetos que estaban allí dentro comenzaban a vibrar, se movían locamente y los vidrios se trizaban hasta quebrarse. Emily miró todo con mucho miedo, pero debía detenerlo antes de que llevara a cabo su plan.
Las otras tres llegaron a la capilla y vieron al joven poner sus manos ardientes en la plataforma del portal diciendo palabras sagradas, mientras todo volaba a su alrededor.
- No podrá hacerlo…no puede… - dijo Elizabeth.
- ¡Hay que detenerlo! ¡¡abrirá el portal!! ¡¡debemos detenerlo!! – gritaba Emily y a la vez se recuperaba de sus heridas.
Elizabeth intentó acercarse, pero al llegar a cierto punto algo la repelió y la alejó de allí.
- Un campo magnético…como en las películas – dijo Emily.
Nadie podía acercarse allí y casi Eliott terminaba su plan. Entonces, sin pensarlo dos veces, Nathalie se agachó a tocar el suelo con su mano derecha, aun con sus ojos verdes y tratando de llevar por tierra raíces que pudieran detener al joven. Pero era imposible. Emily llegó al lado de sus compañeras.
- ¡¡Dios mío debemos detenerlo!! – decía.
- ¡¡No se puede!! - .
Era inútil, ya estaba todo casi listo. Un resplandor cegante salió de la puertecita que Eliott abrió a la fuerza, la iglesia se hacia añicos, los cristales eran absorbidos por allí, al igual que las Ángeles.
- ¡¡¡Que esta pasando!!! – dijo Diana.
Parecía un inmenso agujero negro que chupaba todo. Eliott se hizo a un lado con una sonrisa en la cara viendo como las famosas Ángeles son pudieron hacer nada, y eran succionadas por el portal que nunca jamás se volvería a cerrar, solo para los demonios. Lo que ellas veían era impresionante. Aparte de que la iglesia estaba destruida, echa ruinas con puros escombros, era un amiente diabólico que se respiraba. Veían luces por todas partes y eran manejadas por lo magnético como muñecas. Estaban tomadas de las manos para no perderse en las dimensiones, sin embargo, la fuerza electromagnética era demasiado poderosa y las hizo separarse, perdiéndolas entre las primera dimensión, en lugares distintos y lejanos.
-¿Viste eso? Ahora tus Ángeles no podrán detenernos… - .
- ¡¡Que hiciste Eliott!! ¡Que hiciste con ellas! - .
- No te pongas patético Caliel, lo que acabo de hacer es expandir nuestro reino, nada más. Debiste haber preparado mejor a tus Ángeles porque de esta no escaparon.
- ¡Sacame de aquí! ¡Libérame! -.
- Claro que no. Te quedaras en este desierto hasta que te seques… -.
- Debí haberte matado cuando tuve la oportunidad… - susurro Caliel.
- Pero no lo hiciste…y aun así si tuviste la oportunidad no lo hubiera permitido…
- No creas que mis Ángeles se dejaran perder por una ángel caído como tu…son mucho mas poderosas, no sabes cuanto… -.
- Lo hubieran demostrado…pero no. Ahora cállate porque pasara una larga eternidad para que las vuelvas a ver, Caliel.
- ¡Eliott! ¡Detente!...¡¡¡Ángeles!!! -.
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